Confusión de identidad y su relación con la conducta suicida

Por: Maricarmen Sanchez, Psicóloga Clínica en formación. Voluntaria en los programas de Sanamente y Vida Escolar Sana.

¿Quién soy? para muchos es una pregunta que no es fácil de responder, requiere sentarnos con nosotros mismos, mirarnos de manera completa, y nuestra relación con el entorno, reconocernos como humanos con nuestras mayores virtudes y con aquello que puede no agradarnos y que tenemos que trabajar para aceptarlo porque es lo que nos permite ser, ser quienes somos.

Detrás de esta pregunta, hay algo que conocemos como: identidad, un concepto que ha sido estudiado por diversas áreas del desarrollo humano y también de la salud mental. Hablar de identidad, desde la sociología, hace referencia a: “nuestra comprensión de quiénes somos y quiénes son los demás” (Jenkins, 2004).
Según la Teoría Psicosocial de Erik Erikson, nuestra identidad se va construyendo durante la etapa de la adolescencia, pero antes hemos tenido que atravesar otras crisis psicosociales tempranas. Si atravesamos estas crisis anteriores de manera favorable nuestra construcción de la identidad puede seguir el mismo camino, sin embargo, sabemos que no todos los seres humanos vamos a atravesar las mismas experiencias tempranas y puede que para algunos sea más complicado que para otros/as.

Por lo tanto, reconocer que cuando se presenta la confusión de la identidad en términos no adaptativos en la adolescencia, puede traer consigo afectaciones en el desarrollo psicosocial. Los/as adolescentes durante esta crisis pueden verse confundidos y pensar que no pertenecen a un grupo,y por lo tanto, pueden desarrollar sentimientos de soledad, bajo autoconcepto y autoimagen, ansiedad persistente, profundo miedo, dificultades para relacionarse, desregulación emocional y dificultades para solucionar problemas propios de la etapa, estas son variables predisponentes al desarrollo de condiciones de salud mental clínicas y conductas de riesgos como: la conducta suicida.

No significa que una persona que presente algunos de los aspectos, mencionadas en el párrafo anterior, va a presentar directamente conductas relacionadas al suicidio. Sin embargo, es importante conocer que la conducta suicida, es un fenómeno complejo, y se ha observado en diversas investigaciones que los/as adolescentes son una población vulnerable a presentar conductas relacionadas al suicidio, por lo tanto, acompañar a nuestros adolescentes en la construcción de una sana identidad, facilitando las estrategias de afrontamiento necesarias para su etapa podemos convertirnos en factores de protección para ellos/as.

Por otro lado, existen también las crisis de identidades que pueden aparecen en otros estadíos del desarrollo humano, donde las personas se cuestionan lo que son, que han realizado y se comparan con el ideal que les gustaría haber construido hasta determinado momento y esa comparativa irreal y no objetiva, los puede conducir a un malestar emocional que puede afectar su bienestar.
En ambos casos, tanto para los/as adolescentes con confusión de su identidad y personas con episodios de crisis de identidades, podemos como sociedad, brindar apoyo para que puedan afrontar y atravesar estas situaciones de una manera sana.

Te comparto cómo podemos contribuir al desarrollo de una experiencia favorable durante el desarrollo de la identidad de los/as adolescentes y de las personas que llegan a experimentar crisis de identidad:

  • Escuchando de manera activa las situaciones que atraviesan.
  • Validando las emociones que puede estar experimentando.
  • Orientando y acompañando a la persona en su proceso de autoconocimiento.
  • Modelar estrategias de afrontamiento ante situaciones difíciles, como: pedir ayuda, expresar lo que siento.
  • Ayudar a la persona a construir su kit de herramientas ante situaciones difíciles, guiado por un profesional.
  • Apoyar en la búsqueda de ayuda profesional para un proceso adecuado de autodescubrimiento y aceptación.
  • Prestar atención a cambios repentinos en las conductas y estado del humor y verbalizaciones relacionadas a no querer vivir.
  • Preguntar cómo se sienten las personas y brindar espacios de empatía y pertenencia.
  • Aceptar a las personas en su totalidad como son.

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