Guía definitiva para diferenciar sentimientos y emociones

Por: Dra. Katia Boyd de García de Paredes, Doctora en Psicoterapia Psicoanalítica y Terapeuta Familiar y de Pareja @insightclinicpty

El uso indiscriminado de las palabras emociones y sentimientos como si significaran lo mismo es bastante común en muchas conversaciones, ¿pero son realmente sinónimos? No, y aprender a diferenciar sentimientos y emociones es fundamental para el desarrollo sano e integral de cualquier persona.

Una emoción es un conjunto de respuestas fisiológicas que siente una persona cuando reacciona ante estímulos internos o externos.  Cada emoción nos ayuda a adaptarnos a situaciones y experiencias con personas, lugares u objetos.

Las emociones son naturales en toda persona y en el transcurso del día son muchas las que podemos experimentar.

Las emociones se clasifican como positivas y negativas, pero esto no significa que haya emociones malas y buenas.  Todas son necesarias y nos ayudan a desarrollarnos como personas.

Cuando experimentamos una emoción positiva sentimos placer y es por eso que preferimos estas antes que las negativas.  Sin embargo, el balance entre ambas emociones es lo que nos permite adaptarnos y sobrevivir.

Las emociones tienen tres funciones: adaptativa, motivacional y social.  Su primera función prepara al organismo para adecuarse a una situación y adapta la conducta de acuerdo con la acción que debe realizarse según el contexto.  Su segunda función aumenta o reduce la motivación para acercarnos a un objetivo determinado. Por último, su función social, que está ligada a la intuición, nos ayuda a saber o percibir algo sin pruebas concretas.  Aunque esta función carece de razonamiento lógico, es vital para nuestra supervivencia.

¿En qué se diferencia una emoción de un sentimiento?

Básicamente una emoción es una alteración del ánimo por un periodo corto, pero de mayor intensidad que la ocasionada por un sentimiento.  Es decir, es un estado interno que influye en nuestras acciones externas y orienta nuestro comportamiento con el fin de garantizar nuestra supervivencia y bienestar.

Los sentimientos, por su parte, nacen como resultado de las emociones.  La palabra sentimiento tiene su origen en el latín y significa “acción o resultado de percibir una sensación”.

La diferencia entre emociones y sentimientos está en que las emociones son reacciones fisiológicas, espontáneas y que surgen sin ningún control, mientras que los sentimientos son duraderos, se forman progresivamente y pueden mantenerse por el resto de nuestras vidas.

Algunos sentimientos pueden ser el amor, odio, admiración y gratitud.  El amor causa sensaciones agradables como alegría, seguridad y bienestar.  Las emociones, por otra parte, como la ira o la culpa, generan sensaciones desagradables que pueden derivar en sentimientos como el odio o el desprecio.

Intensa-Mente y su gran enseñanza sobre las emociones y sentimientos

Sin duda, una buena referencia cinematográfica para comprender con mayor profundidad cómo influyen las emociones en nuestras vidas es Intensa–Mente, una película producida por PIXAR Studios, que relata todo lo que ocurre en la mente de Riley Andersen, una niña de 11 años que se muda de ciudad por el trabajo de su padre.

Aunque casi toda la película se desarrolla en el cerebro de Riley, sus verdaderos protagonistas son Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira.  Ellos viven en una especie de torre de control que está dentro del cerebro de la niña y determinan su estado de ánimo, sus pensamientos y su conducta.  Hasta el punto de recrear recuerdos y construir su personalidad.  En pocas palabras, estas emociones desempeñan un papel esencial en la vida de la niña para que pueda adaptarse a su nueva realidad.

Y aunque la mudanza influye, la película retrata con genialidad los cambios propios de la adolescencia y la pérdida de la niñez.

La trama está centrada en un proceso de duelo, pero al mismo tiempo de transformación, donde la niña es devorada por un huracán de emociones y sentimientos.  Miedo por una mudanza y un cambio de hogar.  Ira como forma de afrontar las pérdidas.  Alegría como el intento de una niña por conservar el amor de sus padres al refugiarse en sus recuerdos de su infancia.  La negación y el intento de huida como mecanismos para no afrontar la tristeza y la culpa y, finalmente, la aceptación y la adaptación.

En definitiva, Intensa–Mente es un buen instrumento para la educación, ya que nos demuestra cómo nuestras emociones (intensas, cambiantes y de corta duración) derivan en sentimientos que pueden ser más estables y permanentes como el amor de Riley hacia sus padres o su nostalgia por una etapa que terminó. En conclusión, es el equilibrio entre nuestras emociones y sentimientos lo que nos ayuda a alcanzar el desarrollo emocional y las competencias adaptativas que necesitamos para llevar una vida plena y de bienestar.

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