¿Hay una clave para superar el duelo?

Por: Dra. Katia Boyd, Doctora en Psicología Clínica y Terapeuta Familiar y de Pareja @insightclinicpty

Pocas cosas son tan difíciles como superar el duelo por la muerte de alguien a quien amamos.  No importa el estatus económico, el credo, la raza o la religión, si hay algo en lo que podemos estar de acuerdo es que el duelo, duele.  ¿Existe una clave para superarlo?  Me encantaría decir que sí, pero eso además de irresponsable, sería banalizar un proceso complejo que trastoca la vida humana de muchas formas.

Y es que, en ninguna otra situación, el dolor producido es total y afecta todas las áreas de una persona (mental, física, social y emocionalmente)

Ahora bien, además de un dolor profundo, ¿qué es el duelo?

Se entiende el duelo como un proceso de transformación del mundo interno de la persona, que afecta tanto las imágenes de sí mismo, como las del fallecido.  Es, en otras palabras, un proceso de adaptación que ayuda al doliente a aceptar y a adaptarse a la pérdida de su ser amado, así como reconstruir su vida sin la presencia física de esa persona.

A pesar de que no existe un abecé o una lista de pasos a seguir para superar el duelo, creo que hay enfoques que pueden hacer el proceso más llevadero y saludable para quienes sufren por la pérdida.

No es olvidar, es transformar el vínculo

Durante muchos años el objetivo de quienes sufren por la partida de esa persona amada, así como de sus allegados y profesionales tratantes, ha sido el olvido y la ruptura del vínculo con la persona fallecida.  Yo creo que un enfoque más saludable para el duelo sería darle continuidad al vínculo.

Hoy estudios, como los documentados en el libro ‘Continuing Bonds’ de D. Klass, P. Silverman y Steven Nickman, sostienen que la finalidad de un duelo debe ser consolidar vínculos saludables y duraderos con aquellos seres queridos que fallecieron.  Ayudar al doliente a adaptarse a una nueva realidad donde su ser querido no está físicamente, pero que de alguna forma puede seguir estando en su vida.

Esta perspectiva implica más que el rompimiento del vínculo con la persona fallecida, es una transformación de ese apego en una presencia interna sostenedora, que opera como un elemento continuo del mundo interno de la persona.

Y aunque no es un enfoque popular, si tomamos en cuenta que nuestra sociedad invita a olvidar, a retomar rápidamente las actividades de la vida diaria, a no sentir y a no demostrar el dolor en público, como profesional creo que es el camino más alentador y saludable.

El objetivo: avanzar más que superar el duelo

El primer paso para avanzar en el duelo es reconocerlo.  No se puede lidiar con la pérdida sin reconocer primero que es una pérdida.  Cuando alguien fallece, se pierde más que una persona, se pierde también una parte de nuestra que estuvo conectada a la vida de ese ser querido.

Lo segundo más importante en el proceso es, quizás, reconocer que del duelo se sale recordando y no olvidando.  El duelo nos enseña a vivir con el recuerdo de la persona y eso es un gran avance.

Se pierde a alguien, pero también algo

Otro aspecto clave para superar el duelo, o más bien avanzar en él, es entender que se pierde a alguien, pero también un rol.  Por ejemplo, una viuda pierde a su esposo, pero también pierde una parte de ella misma en esa relación: ser esposa.  Un padre pierde a un hijo, pero también pierde una parte de sí mismo en relación con ese hijo: ser padre.

¿Cómo mantener una relación saludable con alguien que ya no está?

Entendiendo que, aunque esa persona no está físicamente, puede ser parte de nuestro mundo interno de forma saludable.  Un estudio con Normand, Silverman & Nickman en 1996 sostienen que mantener una relación interna con el ser que falleció tiene beneficios importantes como los siguientes:

  • Un sentimiento de amor y cuidado en momentos de estrés, donde el recuerdo del fallecido proporciona sostén y seguridad.
  • Ayuda con la resolución de problemas.  Por ejemplo: algunos viudos hablan de que les ayuda conversar en su mente de un determinado problema o situación, imaginando así la opinión o el papel que jugaría la persona fallecida.
  • Mantener su identidad.  Las relaciones internas no solo ayudan a disminuir sus sentimientos de soledad, también a clarificar sus pensamientos, así como definir sus propios deseos, necesidades y sentimientos.

Todo esto deja claro que el duelo debe ser tratado como un proceso de transformación en vez de desapego.  La clave está en brindarle el espacio y las herramientas necesarias a los dolientes para que puedan mantener un vínculo saludable con ese ser querido aun después de la muerte y así transitar por un duelo mucho más compasivo.  

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