11 Mitos sobre el Suicidio

1 – El suicidio, el intento suicida y la ideación suicida son lo mismo.

Falso.  El suicidio se refiere al acto de quitarse la vida uno mismo de manera intencional.  El intento suicida se refiere a cualquier conducta que tiene como meta la muerte de la persona, pero que no resulta en la muerte; y la ideación suicida se refiere a cualquier pensamiento o formulación sobre cómo y cuándo hacerse daño para quitarse la vida.

2 – No ha habido casos de suicidio en Panamá, por lo que esto no es un problema.

Falso.  En Panamá, a pesar de que en nuestra cultura se tiende a no reportar los casos de suicidio o a reportarlos como “accidentes”, existen estadísticas que indican que en el año 2002 se registraron 160 casos a nivel nacional, representando un incremento del 300% desde 1985.  También, en un estudio realizado por la Dra. Vali Maduro de Gateño (Fundación Relaciones Sanas) en el 2005, se reveló que el 25% de 500 estudiantes encuestados de diferentes centros educativos mostraron altos factores de riesgo de suicidio.

3 – El suicidio solo se da en adultos.

Falso.  El comportamiento suicida es muy raro en niños pequeños pero estadísticas mundiales sobre suicidio adolescente indican que más jóvenes mueren por suicidio que la sumatoria de todas las otras causas de muerte, como accidentes o enfermedades. En la investigación en Panamá mencionada anteriormente se revelo que los adolescentes con mayor riesgo tenían entre 12 y 14 años.

4 – La gente se mata porque está loca.

Falso. Los estudios sugieren que el acto suicida es una reacción a un evento estresante, y esta reacción  es resultante de una condición previa como las siguientes, las cuales son consideradas factores de riesgo: depresión, ansiedad generalizada, fobia social, pánico,  desorden obsesivo-compulsivo, abuso de alcohol y/o drogas.  El suicidio entonces es visto como la única solución para evitar las consecuencias.

5 – No hay señales que indiquen que una persona se quiere matar.

Falso.  Existen señales que podrían mostrarse por meses e incluso por años antes de que se intente el suicidio o se lleve a cabo.  Algunas señales son:  dificultad para  funcionar normalmente en la familia, trabajo o escuela debido a alguno de los factores de riesgo mencionados, aislamiento, cambios de ánimo muy marcados, actuar con descuido o exponerse a accidentes, falta de motivación, falta de motivación para hacer planes a futuro, entre otros.

6 – La ideación suicida se tiene por herencia.

Según un estudio interdisciplinario del suicidio en Panamá en el 2006, se reveló que un 30.5% de adultos y adolescentes que intentaron quitarse la vida entre el año 2000 y 2006, tuvieron familiares con antecedentes suicidas.  Esto quiere decir, que la ideación suicida no tiene como requisito que existan antecedentes familiares.

7 – Si alguien me dice que se quiere matar es solo para llamar la atención y no hay que darle importancia.

Falso.  Si alguien menciona que se quiere matar se le debe tomar en serio, ya que muchas personas que se han quitado la vida le habían mencionado a alguien que no vale la pena vivir o que no creen que tienen un futuro.  Más que querer llamar la atención está haciendo un llamado de auxilio para ver otras soluciones y salir de la lucha entre vivir y morir.

8 – No hay nada que se pueda hacer si alguien está a punto de quitarse la vida.

Falso.  En un momento crítico tu puedes ayudar haciendo lo siguiente: No actuar alarmado, sino responder con calma; no juzgues ni invalides nada que la persona sienta o diga, escucha todo lo que la persona dice y permite que exprese sus emociones como quiere, ya sea llorando, gritando, maldiciendo, etc. No dejes a la persona sola y asegúrate que busque ayuda profesional inmediatamente cuando pase el peligro.

9 – Si revelo que mi amigo quiere quitarse la vida estoy traicionando su confianza.

Falso. No se deben hacer promesas ni guardar secretos en donde está en riesgo la vida de una persona, por lo que es importante acudir a alguien responsable o un profesional de la salud mental que pueda actuar de inmediato.  Esto no es una traición, sino una expresión sincera de amor y preocupación hacia la persona.

10 – No debo hablar sobre el asunto con un sobreviviente de un intento suicida.

Falso.  Es normal que se prefiera evadir el tema porque no encontramos las palabras correctas para dar apoyo. En la mayoría de los casos,  quien cometió un intento suicida solo necesita sentirse amado(a), aceptado(a) y comprendido(a).  Algunas cosas que puedes decir son: “Lamento mucho que te sientas tan mal”, “Me alegra que aun estés aquí” o “Quiero ayudarte. Dime qué puedo hacer por ti”. Lo que no deben hacer los familiares, amigos y conocidos después de un intento suicida es criticar a la persona, abandonarla, castigarla, ignorarla, enojarse con él o ella o hacerlo (a) sentir culpable.

11 – Hablar sobre suicidio es promoverlo.

Falso.  El suicidio no  es un tema popular, pero tenemos que aceptar que es una realidad que ocurre con una frecuencia muy significativa en nuestro país y en el mundo. Entendiendo el concepto, conociendo las señales y las causas  estamos mejor preparados para enfrentarlo y ayudar a prevenirlo.

Por:  Rodsella Aragundi y Solymar Dolande de Mejía.

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