Adolescencia

La adolescencia es un período de transición entre la niñez y la edad adulta. Comprende entre los 13 y los 19 años. La apariencia cambia como resultado de ajustes hormonales. Es un período de rápido crecimiento físico y de maduración sexual. Cambian la estatura, el peso, el desarrollo muscular, el esqueleto, los órganos sexuales, la voz y la piel.

Como podemos observar, son tantos cambios en un período breve, que al adolescente se le hace difícil reconocerse. La tarea más complicada que enfrenta es establecer su identidad adulta. Todo este proceso afecta el autoconcepto y la personalidad. Sus sentimientos se modifican, al igual que los pensamientos.

A través del desarrollo intelectual, el adolescente logra la capacidad de pensar de manera abstracta. Puede razonar con deducciones lógicas (Piaget, 1969). Logra pensar en términos de posibilidades.

Son importantes las experiencias y conocimientos adquiridos, para lograr desarrollar este tipo de pensamiento abstracto.

En este mismo proceso se incluye el desarrollo de la moral (Kohlberg, 1968).

Muchas veces el adolescente demuestra tendencias egocéntricas o sea, está centrado en sí mismo. En los primeros años, piensan en términos de miedo al castigo, justifican una mala acción; no hacen algo tramposo por miedo a que los descubran. (nivel pre-convencional)

A medida que continúan madurando, hacen lo correcto para complacer a los otros o dejan de hacer algo, porque está en contra de la ley (convencional). Para que puedan obtener una madurez seria, se les da la oportunidad para que hablen, expliquen, interpreten, que participen en discusiones de dilemas morales y que desarrollan sus principios morales, qué es correcto y qué no lo es.

Se les puede exponer a personas que les expliquen, en un nivel alto de pensamiento lógico, por qué las cosas deben ser de cierta manera y cómo se pueden resolver problemas o situaciones complejas.

Los adolescentes, en general, son inmaduros. A veces pierden contacto con la realidad. Piensan que pueden hacer posible cualquier cosa. Son críticos, les gusta discutir, son indecisos y su mundo gira en torno a sí mismos. Es importante y necesario que los padres sepan ponerles límites adecuados y que puedan negociar qué puede hacer y qué no. Con límites flexibles, hay más probabilidades de que el joven cumpla.

Preocupaciones en relación a la salud:
La adolescencia es una época en la vida, donde la mayoría de los jóvenes cuentan con buena salud. Es importante enfatizar el cuidado del cuerpo, la alimentación sana, la higiene diaria y ejercicios. Debe apoyárseles para que desarrollen una imagen corporal positiva, como parte de una autoestima sana.

Desórdenes alimenticios
Algunos adolescentes ganan peso en estas edades y luego inician una lucha para perder el peso, por salud y por belleza.

Entre los problemas comunes en esta edad están la obesidad, la anorexia nerviosa y la bulimia. La obesidad incluye factores genéticos, falta de actividad física, y estrés emocional.

En la anorexia, la joven rehúsa comer y puede perder más del 25% de su peso corporal original. En estos casos, puede haber depresión, miedo a crecer, disfunción familiar.

En la bulimia, la persona come impulsivamente. Luego se deprime, se siente culpable y apenada y vomita lo ingerido.
La bulimia puede causar problemas en la dentadura, irritación gástrica y pérdida del cabello. La bulimia se asocia con depresión y problemas familiares.

En estos casos, se recomienda consultar con un psicólogo clínico, terapeuta de familia o un psiquiatra.

Uso del alcohol y de drogas
Inicialmente, los adolescentes empiezan a tomar o fumar por curiosidad.
Los dirige el deseo de ser igual que los amigos. Para ellos, parte de la situación social, sienten que reduce la ansiedad y los ayuda a “escapar” de sus problemas.

Es parte de la rebeldía hacia los padres. Un porcentaje alto de jóvenes, a nivel mundial, mantienen una dependencia al alcohol. El alcohol puede causar serios problemas de salud, de percepción, de memoria, alienación, etc.

El alcoholismo tiene un componente genético, por el cual los jóvenes con familiares alcohólicos son más propensos que los que no presentan alcoholismo en su familia.

En casos en que las adolescentes ingieren alcohol de manera frecuente, en altas cantidades, es muy importante consultar con un psiquiatra

y/o un psicólogo clínico que maneje problemas de adicción.

Comunicación
Es necesario que la comunicación sea directa, que exprese claramente lo que se quiere decir. El factor más importante es el respeto. Si el adolescente recibe respeto por parte de sus padres, se sentirá obligado a respetar. Si hay confrontaciones y el joven grita o insulta, hay que esperar a que se calme, para hablar. El padre puede decir que está muy disgustado, que no está de acuerdo, pero si grita igual, habrá una escalada de irrespetos mutuos, que pueden resultar en un conflicto severo.

Para que la comunicación sea efectiva, se recomienda que los padres:

Pongan atención a lo que el joven dice. No hagan otras cosas mientras hablan. Es importante mantener la mirada.
Escuche con calma, trate de entender el punto de vista del adolescente. Se puede entender, sin tener que estar de acuerdo. Entender, no significa aceptar.
Comprenda los sentimientos, aunque no le parezca bien la conducta.
Permita que le hable de cualquier tema.
Evite devaluaciones, humillaciones o burlas.
No den sermones. No funciona. El adolescente ya los conoce y cuando siente que el padre o la madre va a repetir el sermón, simplemente se desconecta y no escucha. Traten de explicar su punto de vista, con lógica, de manera convincente.

Anímenlo a conversar de diferentes temas. Escuche sus ideas y opiniones. Sea honesto al expresar las suyas.
Inclúyalo en conversaciones y decisiones de la familia.
Ayúdelo a construir y fortalecer su autoestima.
Convénzalo de que al cumplir con sus responsabilidades, logrará más independencia.
Pídale sugerencias de cómo pueden mejorar las relaciones. Analicen juntos qué se puede hacer y qué no y porqué no.
Compórtense con los hijos de la misma manera cortés y simpática, que se comportan con los amigos de los hijos.
Es muy importante que la familia se divierta junta, que se puedan reír y disfrutar de sus actividades. Reconozcan las cualidades del adolescente para ayudarle a canalizarlas positivamente.
Son idealistas, se preocupan por el futuro del país y del mundo.
Se cuestionan valores filosóficos, contemporáneos, teológicos e institucionales.
Son valientes, toman riesgos.
Tienen energía y vitalidad; se sienten independientes.
Pueden ser muy responsables.
Son flexibles, se pueden adaptar a los cambios.
Usualmente, son abiertos y honestos.
Tienen un alto sentido de lealtad, especialmente hacia sus amigos.
A menudo, tienen y expresan buen sentido del humor.
Son optimistas y positivos.
Pueden pensar de manera profunda y seria.
Son sensibles a los sentimientos de los demás.
Están en búsqueda profunda y seria de su identidad.

Les preocupa qué van a hacer cuando sean adultos. Si van a poder hacerlo bien y tener éxito.

Es importante guiarlos en lo que les conviene hacer en el futuro y, sobre todo, en los estudios universitarios.

Preguntas y respuestas
1. ¿Qué podemos hacer para ayudar al adolescente, en relación a los cambios físicos?

Es importante apoyarlos en lo que necesitan. A veces tienen problemas de acné o de sobrepeso. Pueden consultar al dermatólogo y/o al endocrinólogo.

Deben estar informados sobre la menstruación y sobre el desarrollo sexual.

2. ¿Cómo puede mejorar el adolescente su autoestima?

Los padres deben creer en su capacidad de superarse. Conversar sobre qué problemas tiene. Por ejemplo: si no es popular, qué cosas debe cambiar para tener más amigos. Apoyarlo para que le vaya bien en el colegio.

3. ¿Qué recomienda en cuanto al uso del alcohol y las drogas?

Es necesario que el adolescente entienda bien cuál es el efecto del alcohol y de la droga a corto y a largo plazo. Se le debe informar de manera lógica y convincente. Las escuelas también deben ofrecer charlas en estos temas. En caso de que el adolescente presente síntomas sospechosos de consumo elevado de alcohol y/o de drogas, es mejor enfrentar que hay un problema y buscar ayuda profesional.

4.¿Qué es lo más difícil en el manejo del adolescente?

Lo más difícil es ponerle límites porque desafía la autoridad. Por eso confrontaciones a las malas, no funcionan. Se pone más rebelde.

Hay que negociar los permisos de manera clara y abierta, buscando un punto intermedio tolerable tanto para el adolescente como para los padres.

Evite castigos fuertes a largo plazo. Tampoco funcionan. Este tipo de castigo hace al joven más rebelde, más enojado y resentido con los padres. Entiéndalo y ceda en lo que le parezca aceptable.

5. ¿Qué quiere decir que la comunicación debe ser directa?

Quiere decir que los padres deben expresar de manera clara, sin rodeos, lo que piensan. Qué están dispuestos a permitir y qué no. Cuáles serían las consecuencias.

Preguntar al joven qué le satisfacería.

Ver si es posible o si es adecuado. Explicarle porqué sí y porqué no.

Es necesario que los padres sean pacientes, tolerantes, respetuosos, accesibles. Si el adolescente contesta de manera irrespetuosa, hacérselo saber. Trate de mantener su estabilidad emocional. No dicte sermones.

Es importante que el adolescente se sienta querido, apoyado y comprendido por sus padres. Y es necesario que el joven entienda sus responsabilidades y sus límites.

En un ambiente cálido y de comprensión, la relación se fortalece.

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