Afrontando el duelo

Por: Becky Malca, Psicoterapeuta y Psicooncóloga

Una de las experiencias más difíciles que puede atravesar el ser humano, es la pérdida de un ser querido. Varios factores están interrelacionados en el proceso del duelo, como son las circunstancias en que se dio, si hubo oportunidad de un proceso anticipatorio o fue inesperado, el vínculo que se tenía con el difunto, la personalidad del doliente, el historial de duelos previos, la situación familiar y los diferentes estilos de afrontamiento, entre otros. Podemos decir, entonces, que el proceso del duelo va más allá de la muerte en sí.

En el caso de la Covid-19, los dolientes se ven enfrentados a la pérdida de una manera disfuncional, producto de la imposibilidad de haber acompañado y despedido a su ser querido, dificultando la posibilidad de hacer un cierre adecuado.

Todo esto puede desencadenar en los familiares fuertes respuestas emocionales, como rabia, culpa, frustración e impotencia, desde el momento en que el paciente queda hospitalizado y aún después de su muerte.

No es de extrañarnos que las etapas de duelo (negación, rabia, negociación, tristeza profunda, aceptación y búsqueda de significado) se experimenten de una manera más intensa y extensa, por las mismas condiciones en que se vive la pérdida en la pandemia, a raíz de las medidas de seguridad.

Bajo estas circunstancias, ¿cómo podemos afrontar el duelo?

• Siendo autocompasivos. Darnos el permiso de sentir y conectarnos con aquello que estamos experimentando, identificarlo y nombrarlo. (Ejemplo: tristeza, frustración, rabia, impotencia, injusticia).

• Permitirnos llorar, si es lo que nuestro cuerpo nos pide hacer. Es importante tener presente que llorar no deprime; por el contrario, nos permite desahogarnos y descargar el dolor que llevamos dentro.

• Expresar nuestro dolor. Esto permitirá tener un duelo sano. Cada uno experimentará e identificará la manera con la que se sienta más conectado (ejemplo: llorar, escribir, hablar, componer, dibujar). Sin importar cuál sea el método empleado, lo importante es soltar, desahogarnos, y así evitar que las emociones permanezcan guardadas, reprimidas o escondidas.

• Respetar nuestro tiempo para poder trabajar y procesar las emociones experimentadas día a día y la manera en que estas se manifiesten.

• Darnos la oportunidad de estar con uno mismo, respetar y permitir espacios de introspección y consciencia plena.

• Aceptar el apoyo y la compañía de nuestros seres queridos. Su presencia nos ayuda a sobrellevar este proceso doloroso, sintiéndonos contenidos y con mayor seguridad.

• Apoyarnos de un profesional en caso de ser necesario. En el proceso del duelo, las personas cercanas a los dolientes quieren brindar su cariño, apoyo y consuelo en los momentos de dolor. Sin embargo, a veces el desconocer cómo hacerlo genera un gran temor y dificultad para lograrlo.

• ¿Cómo podemos apoyar a los dolientes?Permitirles expresar sus emociones. Escucharlos con atención, sin juzgar ni criticar.

• Dejarlos llorar. Llorar es una forma de expresar distintas emociones y, por tanto, no se impone; simplemente se da. Si la persona siente que necesita llorar, esto se debe respetar y permitir. Es importante tener claro que llorar no significa debilidad, no guarda relación con el género, no mide el amor que tenían por el fallecido, ni genera depresión.

• Validar sus sentimientos. Evitar quitarle importancia a la pérdida o minimizarla; por el contrario, debemos ser empáticos.

• Reconocer nuestra ansiedad para no interferir en el proceso. Evitar tratar de pasar la página o hacer como si no estuviera pasando nada. La pérdida hay que sentirla, para poder afrontarla y aprender a vivir, aún con el vacío que nos genera.

• Respetar el espacio y el silencio. No imponer ni obligar a hablar de ello. Decirles explícitamente que estamos ahí para ellos, que nos importan, que los queremos y que estamos para acompañarlos en su dolor. Por ejemplo, estoy aquí para ti, cuéntame cómo puedo apoyarte, estoy contigo, te acompaño en tu dolor, te mando un abrazo fuerte.

• Comunicarnos con ellos. Una llamada o videollamada, un mensaje de voz o escrito. Aunque en este momento la compañía deba hacerse de manera virtual, es importante recordar que el cariño y el apoyo va más allá del aislamiento físico.

• No hablar de nuestras pérdidas, a menos que ellos lo pidan.

• Podemos compartir anécdotas y recuerdos agradables de momentos vividos con el fallecido. Esto suele ser algo que reconforta y agradecen los dolientes.

Las muestras de cariño, respeto y compañía son esenciales para afrontar el dolor experimentado por la pérdida. Sin embargo, además del apoyo que podamos ofrecer a los dolientes, es importante que estos puedan hacer un cierre simbólico que les permita conectarse con su dolor, tener una posibilidad de despedirse de sus seres queridos. Una manera de hacerlo es por medio de los rituales de despedida simbólicos.

Los rituales de despedida permiten representar la pérdida, permitiendo a los dolientes conectarse con su dolor y tomar consciencia del proceso del duelo. No tienen un momento definido para realizarse, ni tampoco son obligatorios. Sin embargo, suelen ser de gran ayuda para los dolientes (sin importar la edad que tengan), cuando no han podido realizar los rituales acostumbrados, como ocurre actualmente por las medidas de seguridad ante la pandemia.

Entre los tipos de rituales de despedida simbólicos que se pueden realizar, tenemos:

• Realizar un homenaje con los seres queridos por medio de una plataforma virtual (puede ser compartir unas palabras sobre el fallecido, pedir un minuto de silencio en su honor, compartir sentimientos y experiencias).

• Realizar un video sobre su vida y su trayectoria.

• Escribir sobre el fallecido en las redes, con el fin de expresar y compartir nuestro dolor.

• Escribir un poema, unas palabras o una carta sobre lo que te habría gustado decirle, o lo que quieras compartir con otros sobre cómo te sientes, lo que quieres recordar y resaltar.

• Caja de recuerdos. Puedes guardar en ella cosas que te recuerden a tu ser querido (ejemplo: fotografías, cartas, objetos, perfume, etc.), a la cual puedas recurrir cada vez que necesites.

• Dibujo. Permite representar nuestros sentimientos.

• Globos de helio con mensajes para soltarlos y que suban al cielo.

• Rincón del recuerdo. Consiste en ubicar un espacio del hogar al cual podamos acudir cuando queramos sentirnos cerca emocionalmente, donde podamos estar en silencio, rezar. Muchas personas suelen poner una foto de la persona fallecida, velas.

Si bien aceptar una pérdida y afrontar el duelo es una tarea que toma tiempo y trabajo, la manera como transitemos en ella influirá en nuestra vida de forma significativa. Si nos damos la oportunidad de conectarnos con nuestro dolor, lo abordamos, expresamos y nos apoyamos con nuestra red de apoyo, podremos salir fortalecidos emocionalmente de la experiencia, aprendiendo a recolocar a nuestro ser querido en nuestro interior y teniendo nuevamente la capacidad de seguir adelante con nuestra vida.

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