Bebes con reflujo y la relación con su madre

Después de tantos meses de ilusiones llega un bebé al mundo para llenar de alegría la vida de sus padres y familiares quienes, con todo el amor, están dispuestos a darle los cuidados y atenciones que necesita. Pero si este bebé llora constante e inconsolablemente, los padres se pueden sentir realmente frustrados si no comprenden lo que le pasa a su pequeño.

El reflujo es una condición generalmente transitoria que puede afectar a algunos bebés, especialmente si son prematuros. Se produce cuando el músculo de la parte inferior del esófago no tiene la suficiente madurez para controlar la entrada y salida del alimento. Entonces, la comida, los líquidos y ácidos del estómago, regresan al esófago causando irritación y mucho dolor en el mismo.

Un diagnóstico temprano por un pediatra o gastroenterólogo es muy importante para prevenir el deterioro de la relación madre-bebé y para que el músculo del esófago se vaya fortaleciendo poco a poco hasta que desaparezca el padecimiento.

Síntomas

Los síntomas del reflujo son parecidos al de otras complicaciones, por esto es importante siempre consultar con un médico. Entre los más comunes podemos mencionar los siguientes:

  • Llanto repentino e inconsolable después de comer o al ponerlo en posición horizontal.
  • Dificultad al tragar y tos.
  • Hipo y gases frecuentes.
  • Irritabilidad.
  • Irritación en la garganta.
  • Dificultad para dormir y patrones de sueño afectados.
  • Dolor.
  • Arqueos de espalda mientras se le alimenta.
  • Buches y vómitos frecuentes. Es posible que algunos bebés con reflujo no presenten vómitos, pero aun así puede que el contenido estomacal se mueva por el esófago.
  • Rehusarse a comer (al asociar la comida con el dolor).
  • Comer en exceso (ya que la leche disminuye el ardor en el esófago).
  • Pérdida o poco aumento de peso.
  • Problemas respiratorios o ruiditos en el pecho.
  • Infecciones de oído.

Un bebé con estos síntomas podría ser tachado de malcriado, malhumorado, llorón inconsolable, etc. Pero si nos ponemos en su lugar comprenderemos cómo se siente, de estar en un mundo que lo asusta y lo ataca con el dolor que sufre y no entiende.

Me gustaría aclarar que no hay forma de malcriar a un bebe por más cuidados y mimos que se le den. Al contrario, si usted atiende todas sus necesidades con mucho amor y lo ayuda a entender sus emociones será un bebé más seguro y recibirá el mensaje de que está protegido y amado.

Relación Madre – Bebé

La comunicación que establece la madre con su bebé es determinante para un buen desarrollo, tanto físico como emocional. Por esta razón es tan importante entender las emociones del bebé. Cuidar a un bebé que sufre de reflujo puede ser estresante, frustrante y triste, al ver que su pequeñín llora constantemente a causa del dolor. Las madres necesitan mucho apoyo de los familiares, especialmente de su pareja, para manejar la ansiedad generada por el llanto y
los síntomas.

Al ayudar a la madre con los cuidados, se sentirá comprendida y más tranquila a la hora de relacionarse con su
bebé. Si la madre logra comprenderlo, si se encuentra a tono con sus necesidades y emociones, es probable que el reflujo sea controlado más rápidamente.

Otra situación que pone en riesgo la relación madre-bebé es que algunos bebés asocian la alimentación con el dolor y llegan a rechazar el pecho. Las madres deben tener presente que el reflujo es una condición médica, no un problema de su leche o forma de alimentar al bebé.

El rechazo es hacia el dolor que le causa el reflujo, no hacia la figura materna y sus cuidados.

El amor y el cariño que unos padres le pueden dar a su bebé, a través del contacto, el sostén de sus brazos, es lo mejor para el bebé con reflujo y para cualquier bebé. Ya que los padres por más inexpertos que sean, son los que mejor pueden entender y amar a su pequeño. Aprovechar los momentos de calma para disfrutar de su bebé será beneficioso, para que el pequeño experimente las partes buenas de la relación con su ambiente y aumente su deseo por
interactuar y desarrollarse.

¿Pecho o biberón?

Cuando la madre piensa que el problema está en la leche que produce porque su bebé la rechaza, puede concluir que si cambia a fórmula el bebe mejorará. Sin embargo, no hay nada mejor que la leche materna. Es importante continuar dando pecho cuando el bebé tiene reflujo. Ya que está probado que al dar pecho el reflujo es menor que cuando se alimenta con fórmula.

La leche materna es mucho más fácil y rápida de digerir, proporciona nutrientes, anticuerpos, protección para enfermedades y un mejor desarrollo del sistema neurológico y cognitivo. Dar pecho es más económico, más seguro y sano para ambos. Igualmente la estimulación producida por el bebé al succionar, hace que la madre libere oxitocina, la hormona que provoca la contracción del útero, para que regrese a su lugar y que ayuda a que la madre recupere
su figura.
La interacción al dar pecho, fortalece el vínculo tan hermoso que sólo tienen una madre y su bebé. Este vínculo se denomina apego. Al alimentarse con pecho, el bebé tiene un contacto piel a piel con la madre, escucha su voz y sus latidos como lo hacía en el vientre, reconoce su olor, intercambia miradas y caricias, que los llenan a ambos, de ternura y placer.
Cuidar el ambiente al dar pecho también beneficia el apego, esto significa estar en un lugar tranquilo, sin ruidos ni interrupciones, donde la atención está concentrada específicamente en esa hermosa relación.

Consejos para mejorar el reflujo

Son muchas las medidas, a parte de los medicamentos, que se pueden tomar para mejorar la calidad de vida de su bebé.

Algunas de éstas son:

  • Cuando el bebé está teniendo un episodio de reflujo, cárguelo inmediatamente en forma vertical. Puede envolverlo en una mantita, ya que al sentir el dolor producido por el reflujo tiende a moverse más, lo cual lo empeora. Inmovilizado por el abrazo, rodeado de su mantita y acunado en los brazos del adulto le da seguridad para calmarse más fácilmente.
  • Mientras lo carga, procure moverlo lo menos posible y háblele suavecito al oído para calmarlo, “si yo sé que te duele, ya va a pasar”, “mami te está cuidando”.
  • Mantenga al bebé en posición vertical (45 grados de inclinación) durante y después de comer. Para que la comida se mantenga en el estómago ayudándose de la fuerza de gravedad. Por ejemplo: si la madre se recuesta en una silla reclinable, puede colocar al pequeño sobre su barriga, de manera que quede de frente al pecho.
  • Al momento de dar pecho es importante que la boca del bebé esté bien amoldada al pezón de la madre, para evitar que trague aire y aumente la posibilidad de reflujo.
  • Aliméntelo en pequeñas cantidades y con más frecuencia. Por ejemplo: Un pecho por toma. De esta forma su estómago nunca estará lleno y será más fácil retener el alimento. Espere a que su bebé termine, no lo despegue sólo para cambiar de lado.
  • Procure calmar a su bebé y sacarle los gases frecuentemente con suaves sobaditas en la espalda, de abajo hacia arriba. Ya que el moverlo o agitarlo mientras digiere la comida, aumenta el reflujo.
  • Mantenga siempre levantado al bebé de 30 a 45 grados, incluso para bañarlo, cambiarlo, ponerlo a dormir, etc. Ya que acostarlo horizontalmente hace que el alimento se regrese.
  • El pañal, la ropa o cinturones que se le pongan deben estar holgados a la altura de la cintura, para que no le presionen el estómago.
  • Al cambiarlo, procure hacerlo moviendo al bebé de lado, si le levanta las piernas, como se hace comúnmente, se sigue el movimiento natural para producir el reflujo.
  • Es importante que la madre esté tranquila, física y emocionalmente. Ya que la ansiedad disminuye su capacidad para relacionarse con el bebé afectuosamente.
  • Para darle seguridad al pequeño lo ideal es controlar su ambiente con un horario estructurado, respetando sus horas de sueño, alimento, baño, etc.
  • Procure que no sobreestimulen a su bebé, por ejemplo poniéndolo a jugar cuando es la hora de dormir.
  • Para comunicarse mejor con el pediatra, es ideal llevar un diario del bebé.
  • Apuntar toda su rutina permite establecer patrones de sueño y alimentación, comparar los días buenos y los días malos, para tomar las medidas necesarias mejorando la calidad de vida del bebé.
  • La utilización de cereales aumenta la tos del bebé. Esta medida ha sido utilizada desde hace muchos años para dar más peso a la leche, sin embargo la efectividad de la misma no ha sido comprobada.
  • El llanto es el llamado de atención del pequeño por alguna necesidad, ya sea que está sucio, tiene hambre, sueño, deseos de cariño o siente dolor. Por lo cual es importante siempre atenderle cuando llora.

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