Salud mental y transición a la adultez

Por: Anette Orillac, Psicóloga Clínica @SanaMente_Pty

Hay tantas cosas que pasan por la mente de un adolescente cuando transita hacia la adultez que es difícil centrarse en algo en particular; trataré de tocar los puntos más relevantes que interfieren en esta bella etapa de la vida a la que llamamos “adultez emergente”.

Es una época especialmente difícil porque por un lado hay muchas expectativas y deseos de independencia, y por el otro, hay retos impensables a la hora de enfrentarse con el “no saber” hacer las cosas, compararse con los demás, y acumular nuevas responsabilidades que pueden ser abrumadoras.  Aquel mágico sueño puede incluir momentos de pesadillas por incluir contradicciones, ambivalencias, dificultades, perplejidades, y por eso es importante saber que no están solos, y que todo lo que atraviesan es perfectamente normal. 

Durante la crianza los padres preparamos a los hijos para afrontar el futuro. Saliendo de secundaria, es difícil tener la claridad para elegir una carrera para el resto de la vida. Muchos permanecen en el sistema educativo hasta los 25 años y esto los prepara mejor para los retos laborales; sin embargo, en la mayoría de los países occidentales no hay una distribución equitativa de las oportunidades educativas.  En ocasiones unos terminan complaciendo a los padres; otros escogen un camino opuesto para diferenciarse, y algunos por necesidad empiezan a trabajar sin educación universitaria; los más vulnerables caen en ilegalidades detrás del “dinero fácil”.   

En Panamá ha crecido mucho el trabajo informal. El mercado laboral es cambiante, se ha reducido con la pandemia, se ajusta a las nuevas realidades, busca su propio interés y desea compensar poco. Esto hace que la inserción en el mercado laboral y el desarrollo profesional sea todo un reto. No todos tienen acceso a un trabajo estable, seguro y duradero o a una compañía o multinacional con políticas inteligentes sobre bienestar emocional para sus colaboradores. 

En adición a los retos que implica la independencia y a la relación con el dinero, están los relativos a la búsqueda de un lugar para vivir, búsqueda de pareja para complementarse y formar familia, la relación con las redes sociales, la presión sobre el cuerpo e imagen, y por supuesto el consumismo de todo tipo (comidas, alcohol, tabaco, vapear, drogas, series de TV, bochinches, etc.). De aquí surge el término FOMO (“fear of missing out”) que se ha viralizado.  

Estos nuevos retos y roles no vienen acompañados de la mano de los padres, que por lo general resolvían la vida en la niñez y adolescencia.  Cada uno lo vive de manera distinta influenciado por su historia, su propia personalidad, su educación, su entorno, etc. y esto puede traer congoja, incertidumbre, presiones, miedo o ansiedad y derivar en trastornos. Cuando tienen 25 años algunos pueden sentirse adultos, otros adolescentes, y unos terceros ni una ni la otra.  

Sabemos que la última estructura cerebral sigue creciendo hasta cerca de los 26 años.  En esta etapa hay ganancias y pérdidas: los mismos cambios neurológicos que hacen al pensamiento más rápido y eficiente también lo hacen más rígido. La toma de decisiones, la anticipación de las consecuencias de sus actos y la solución de problemas complejos no son tan avanzados en la adultez emergente como cuando ya son adultos. El pensamiento crítico que desarrollen en esta etapa los acompañará durante su vida.

Como parte de sus roles sociales y familiares, “se espera” que busquen pareja y formen familia, pero por otro lado no hay referentes claros y hay mucha infelicidad familiar. Este reto se ve influenciado por las transformaciones que han sufrido las familias de hoy: la familia tradicional heterosexual biparental, la monoparental (un solo progenitor), la reconstruida (después de un divorcio con hijos anteriores), y las homoparentales (progenitores del mismo sexo). 

Es importante saber que en toda crisis las cosas se desorganizan, pero también que esto dura un tiempo determinado. El deterioro emocional de las personas puede deberse a la resolución inadecuada de las diferentes crisis de la vida; si usamos las mismas herramientas que no funcionaron antes, es muy probable que tampoco funcionen ahora. Recordemos que actualmente hay más presiones que antes, que los jóvenes “por naturaleza” son más egocéntricos y menos tolerantes que los adultos, y que la vida está más cara que nunca.

¿Por qué seguir imposiciones y apuros si las exigencias son mayores y las condiciones son peores? A esta población le toca buscar su propio estilo personal ante nuevas reglas del juego.  

Si eres un adulto emergente, te invito a crear tu propia receta del cocktail. Estos son algunos ingredientes esenciales que puedes incluir:

  • una parte de autenticidad
  • una parte de compromiso contigo mismo
  • una parte de ejercicios o deportes
  • dos partes de consumo saludable
  • tres partes de conexión con tus propias emociones
  • tres más de aprendizaje y desarrollo continuo
  • y llena el resto del vaso con una autoestima espumante

Recuerda: hoy es el primer día del resto de tu vida de adulto, no dejes que nada ni nadie arruine tu fiesta. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *